Tuve la conversación del mes hace dos semanas, en la que acabé diciendo que no era bueno esperar nada de mí. Sonó a mártir, a rebelde, pero voy por otros caminos.
A la gente le da por creer que puedo llegar a conseguir casi todo, y no me gusta.
"No seas tonta, si tú te pones lo consigues como siempre" me dice mi abuela, pero no, no es así.
No lo es porque tengo una lucha interior conmigo misma desde hace un par de años que no me deja ir más allá. La guerra interna que ni acaba conmigo ni saca bandera blanca. No avanzo,
aún sigo en 2008 y necesitaría incluso dos o tres años más para salir de ahí.
A esto se le llama problema.
Pero no sólo es que no pueda conseguir cualquier cosa, es que a veces ni quiero conseguir lo básico.
No veo la finalidad de las cosas, el porqué debo hacerlo,
una motivación al fin y al cabo, y el hacer por hacer me quemó.
Por eso, esperar algo decente de una persona que anda desfasada en el tiempo
es arriesgado y suele haber reproches al final.
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