Una pequeña historia, como un cuento infantil, una canción...
El giraluna era un revolucionario que en el reino de los girasoles decidió no obedecer la ley más importante: bajar la cabeza al ponerse el sol.
Lo llamaban hereje, pero seguía girando de cara a la luna, huyendo del sol...
El rey de los girasoles ofreció una recompensa para aquel que encontrara al impostor, pero el giraluna escapó. Antes de marcharse del reino dejó una nota: acabaréis en un jarrón.
Y es que bellos y sin vida son los girasoles de Van Gogh.
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