Me contó lo que escribía. Y acabó confesando su obsesión por encontrar a una chica a la que dejó olvidada en un piso de Barcelona hacía unos años.
"Estoy loco y no he vivido tanto como para estarlo. Me refiero a tiempo, situaciones como para volverme loco y tener que internarme he vivido demasiadas. Ahora escucho música todo el rato y copio las letras intentando ir tan rápido como la canción; cuando no lo consigo me pongo nervioso y necesito fumar. No fumo casi nunca, es la música, que me quema".
El viernes siguiente volví a buscarlo junto a un par de cervezas y al no encontrarlo fui al parque.
Allí estaba su piano en el mismo banco en el que habíamos estado tocando la armónica. Al acercarme vi una nota pegada en el lateral. Vuelvo a Barcelona, aunque no sé si vuelvo o simplemente voy. Quédate el piano, yo sólo necesito papel de fumar.
Dejé el piano, cogí la nota y volví a mi casa.
No puede estar loco alguien así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario