Hacía dos semanas que no volvía a casa y se notaba. Cuando sobrepaso los 10 días en Murcia empiezo a subirme por las paredes y a querer salir a la calle y no encontrarme a nadie. Y cuando estoy aquí me acuerdo de la comodidad de mi sillón blanco.
Estos 15 días sin bajar a la Vega, patria, han sido bastante interesantes empezando por el mencionado SOS, siguiendo por Escoria y acabando por un suspenso bioquímico esperado. Esperado, pero no querido.
Tapeos de jueves, juegos en autobuses, huelgas y apariciones en televisiones regionales van llenando estos días. Esperaba una actividad alternativa para el fin de semana, que finalmente no tendré (vaaaaaaaaya novedad), así que habrá que ir planteándose devolver libros a la biblioteca y dejarse de tonterías que junio está aquí y septiembre no muy lejos por lo que veo.
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