Ayer, al escuchar a Belle&Sebastian por primera vez en un lugar ajeno a mi ordenador, me di cuenta de que más o menos nos lo estamos montando bastante bien.
Quiero decir, vamos cogiendo lo que nos gusta de cada sitio y esquivando otras cosas. Hay ciertas preferencias y ciertas prioridades. Y también me di cuenta de que las mías son bastante diferentes ahora y de que me gustaría que algunas cosas no hubieran cambiado en estos últimos meses. Que a veces echo de menos noches de esas de "acompáñame a mi casa", "no, no... venga, vale" y correr.
No se puede tener todo. Eso sí, en estos momentos recuerdo esas conversaciones mañaneras en autobuses sobrecargados y me hace gracia ver lo imposible que parecía todo. Pero a la vez me da miedo, y no poco, el saber que volver a lo imposible, no es para nada, digamos, imposible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario