"Ya no queremos saber nada más de ti.
Esperaba postales de Sudamérica, pero no tanta sinceridad. Al menos podrían haber tenido la decencia de contestar a alguna de las preguntas que incluía la carta que hacía casi dos meses envié al 47 de la avenida Central de Viña del Mar.
No tengo intención de aportar datos de mi vida, sólo quiero avisar de mi próxima visita con la intención de recuperar mi casa y mi dinero. Espero no encontraros allí a mi llegada.
Educación ante todo. Si la violencia fuese necesaria, vendría después.
Antes de cerrar por completo el sobre me pregunté si serviría de algo este escrito. Aterrizaría en Santiago mucho antes de que la carta cruzara el Atlántico y me plantaría en mi propia casa bastantes días antes de que mis correspondientes pudieran leerla. Iba a ser una gran situación, sin duda.
No querían saber nada más de mí y me iban a tener delante en poco tiempo.
Me ponía nervioso por momentos imaginando las caras de incredulidad de mis hermanos. Oh, Dios, no veía el momento de que llegara aquel grandioso día.
Y no querían volver a saber de mí... Aunque tampoco me extraña, si yo mismo me hubiese juzgado me habría condenado a cadena perpetua después de aquella noche en la casa de Martín.
¿Cómo pude engañar a toda mi familia? Es más, ¿cómo es posible que todavía no tuviesen ni una prueba contra mí?
Sí, cierto es, si me dedicase a esto ganaría dinero."
Cartas, historias y crímenes de Chile.
No hay comentarios:
Publicar un comentario