martes, 14 de mayo de 2013


"Aquella idea ilegal me iba inundando la cabeza... Me perdonarás, que pensara en dejarte un día, abandonarte a tu suerte…Solo esperaba en silencio que se presentase el momento de hacerlo volar por los aires, haciéndolo parecer un accidente. Diría unas palabras graves mirando al infinito; las sentía tensas dentro de la boca, preparadas para salir.

Que el amor se transforma con los años."

miércoles, 17 de octubre de 2012

"Tú me hablas de colchones, yo te agobio con canciones"


Querido Tú,
Te escribo por aburrimiento, nostalgia y algún que otro motivo más. En realidad escribí esto anoche, pero olvidé publicarlo. Puedes leerlo ahora que son ideas frescas y todavía no han caducado.
Es lunes aquí, lunes muy tarde. Está lloviendo tan fuerte fuera que si mañana al abrir la ventana la iglesia en ruinas hubiera desaparecido totalmente no me extrañaría. He tirado un colchón en el suelo porque no soporto el ruido que hace mi somier y me gusta estar así, cerca del suelo. Estoy boca abajo en una posición bastante incómoda, balanceando los pies para los lados lentamente al compás de Brother in Arms. La pongo mucho aquí porque me recuerda a mi casa. No echo de menos mi casa, pero me da la sensación de que así esta habitación es más mía. He empezado a pegar cosas en las paredes, aunque no creo que ponga fotos de nadie. De momento tengo un cartel de un dedo acusador que me señala directamente la cabeza mientras duermo. Lo arrancamos una noche volviendo a casa. Estuve a punto de tirarlo porque el tipo que me lo dio ahora ni me dirige la palabra, ya ves que no todo es buen rollo en un Erasmus. Pero bueno, el caso es que el póster queda bien. Siempre he pensado que un blog a modo de diario no debería ser público, pero esta noche me apetece decir qué ando haciendo por aquí. Es lunes, pero podría haber salido a tomar algo si no estuviese lloviendo tanto. Aún así no tengo ganas de moverme hoy, he tenido demasiado contacto social desde que estoy aquí y quiero una noche en la soledad de mi colchón en el suelo y de los Dire Straits. Imagino tu cara de asco. Aquí no he podido hablar todavía de música más que con un tipo fanático de Mando Diao y que conoce a Belle and Sebastian. Fue una conversación agradable, pero él dejó de ser agradable hace un par de días, así que se acabó la música. Escríbeme algo sobre los discos nuevos que has escuchado, dime lo mierda que son todos y que ya no se hace buena música. Dios, echo tanto de menos un sofá, mi almohada y saber que estoy segura andando por la calle... Odio no poder ir sola por la noche, siempre tengo que volver con alguien. El vecino de abajo ya me ha visto llegar acompañada por tanta gente, que a saber lo que piensa de mí. Me falta la seguridad, en realidad es lo único que echo de menos, pero esta noche este colchón parece totalmente seguro... Que duermas bien.

viernes, 12 de octubre de 2012

Los Erasmus odian los sentimientos

Sostres tenía algo de razón con lo de que follar en un Erasmus es mucho más fácil. En parte es porque todas las noches sales y la probabilidad de encontrar un "sí" es mucho más alta. Además, si sales con otros Erasmus, la probabilidad se triplica porque hay una cierta presión sobre la que nadie habla, pero que todo el mundo nota y es que luego tus amigos te van a preguntar en Navidad... Aún así, no follar también es fácil, de hecho es mucho más sencillo y todos podemos conseguirlo. Así que todo depende de cómo te plantees tu estancia. Pero no es ese el problema, el problema es que no puedes ser un poquito sentimental porque te llevas el hachazo. Nadie viene de Erasmus a enamorarse, de Erasmus se viene a lo que se viene, a aprobarlas todas. Y un día, alguien te pone los pies en la tierra y te acuestas pensando en que eres vulnerable por haber intentado intimar verbalmente.
-Hola, ¿cómo te llamas?
-Yo a follar sólo.
Y esto está muy bien hasta que encuentras a la típica persona de un país muy lejano al tuyo, que te llama la atención por encima de la media y te apetece, además de conocerla por la noche, conocerla por el día. Que no le vas a pedir que sea el amor de tu vida ni el amor de tu Erasmus, pero que a lo mejor alguna tarde podríais salir, porque tenéis cosas en común y tal, y Pascual. Pero no, porque ahí se notaría que eres débil y eso da mucho miedo. Porque salir a tomar un café o una cerveza ya es claramente algo muy serio y podría llevar al mayor de los errores: enamorarse.
Y aquí estás, de fiestas Erasmus, encontrándote a diario a la persona de un país muy lejano, conociendo a otras de países menos lejanos y a veces queriendo conocer algo más que no puedes conocer.
Y le cuentas esto a tus amigos de España, que ven los toros desde la barrera y en la zona de sombra y te dicen que qué tontería, que aproveches, que te dejes de enamoramientos y la frase final, la que te entierra, "en un Erasmus los sentimientos te los dejas en tu casa". Y se quedan tan tranquilos. Tú nunca has hablado de enamorarte de nadie, pero esto es así, todo lo que no sea follar, ya es amor.



PD: esta entrada es anónima, intransferible e impersonal.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Llegando a Santiago

Al menos una vez en la vida hay que coger la mochila e irse al norte.
Los kilómetros que sean, los días que sean, pero andando y con peso en la espalda. Sin saber si dormirás a cubierto o no. Llevando dos camisetas, tres pares de calcetines y si puede ser, sin mapa.












El Camino, el que casi nos entierra.
Finales de junio de 2012.

martes, 4 de septiembre de 2012

Dicen que Palermo es así 



Que todo está a punto de caer y que bastaría un pequeño temblor para que no quedara nada.

viernes, 31 de agosto de 2012

Nervios previos a los nervios.

No sé hasta qué punto hay que ponerse nervioso por irse un año a vivir fuera. Quizás dependa de lo lejos que te vayas o de con quién te vayas o de si vas a volver mucho durante ese año. Variará de las expectativas que hayas puesto en ello o de si lo consideras algo "esperado". Tendrá que haber alguna diferencia entre los que se vayan a lugares más "exóticos" (pongamos al azar México o Turquía) o los que vayan a otros más cercanos (de nuevo al azar Perugia o un-pueblo-francés-raruno). Tal vez haya un indicador de nerviosismo o tal vez dependa de las ganas que se tengan por empezar a disfrutar ya esa experiencia. Sea lo que sea y a 21 días de coger el avión, al acostarme siempre pienso en lo mismo y no sé si son nervios o ansia sin más, pero me paso casi todo el día con la mente en otro sitio.

lunes, 30 de julio de 2012

La inteligencia que se nos presupone

La semana pasada, mis padres se fueron a pasar el resto del verano a la playa y me dejaron a cargo de las plantas. Cada zona de plantas de mi casa tiene un código: las de la terraza se riegan todos los días; las del patio, cada dos días; las del salón, depende del sol que les dé y así. Esta tarea en principio parecía bastante sencilla, sin embargo se complicó con una planta del salón.
La planta en cuestión estaba dentro de una cesta de mimbre y llevaba allí ya varios meses, yo desde el primer momento había aceptado que era de plástico, con lo cual durante los primeros cinco días ni me acerqué a ella. Pero ayer, cuando iba a regar a sus compañeras me fijé en que las hojas no estaban en su posición habitual, sino un poco más inclinadas, como si me hicieran una reverencia, como si me estuvieran pidiendo agua.
Toqué las hojas y desde luego la carátula de un CD tendría más tacto de planta, pero al acercarme vi que dentro de la cesta de mimbre estaba la maceta llena de tierra. La observé desde varios ángulos, pero me parecía a la vez la planta real más falsa y la planta falsa más real.
Podía hacer varias cosas: llamar a mi madre y preguntar si una planta que estaba plantada en tierra y que parecía marchitarse era de verdad. Con esta llamada mis padres confirmarían finalmente mi inutilidad en ciertos aspectos de la vida. También podía regarla aunque fuera de mentira o podía no regarla y en caso de que fuera de verdad y muriera, fingir que se me había olvidado.
Pero entonces la voz del honor me llamó: "Claudia, estudias 15 créditos en asignaturas sobre plantas, un poco de dignidad."

Intenté pensar prácticamente: ¿qué va a hacer una planta de plástico puesta en tierra? Darle más realismo quizás. Oh Dios, ¡a lo mejor la tierra también era falsa! Aquello era un callejón sin salida. Y mis amigos me preguntaban que si sabía ya qué máster quería hacer...
Me imaginé en el laboratorio micropropagando, estudiando la humedad relativa, recitando de memoria la fase luminosa de la fotosíntesis y volví a mirar a la planta roja que se reía de mí desde aquel rincón.
Entonces, mi yo biotecnológico, pensó en hacerle una incisión a la planta, en coger un trocito de hoja y ver si aquello era materia orgánica.

Cogí un cuchillo y me senté en el suelo enfrente de la planta.
¿Hasta qué punto es inteligente el ser humano?
Acerqué el cuchillo al híbrido entre tallo y tronco y raspé un poco. Un plástico demasiado resistente. Raspé más. Y comprobé que sí, que esa planta que llevaba sin regar cinco días era una planta-planta y que ahora tenía una pequeña cavidad que se notaba bastante. Solté el arma y permanecí sentada un rato a su lado reflexionando sobre si de verdad necesitamos todo eso del 2.0, la realidad aumentada, las televisiones 3D o la leche con omega 3. Si no estamos yendo mucho más allá de lo que hemos podido asimilar previamente. Si yo era inútil o si esa planta era simplemente un elemento del Mal.


Y esta experiencia puede ser resumida con una frase de canción: La vida es muchas veces triste.

miércoles, 25 de julio de 2012

Erasmus en Italia.

Esta mañana me he levantado bastante indignada por la gestión que lleva mi universidad sobre el Erasmus. Es una gestión que se basa en no hacer nada, en ignorar los correos que reciben y en tener el teléfono comunicando todo el día. Resumiendo que el tema Erasmus me tenía algo quemada hasta que he leído en el blog de Sostres un artículo que podéis disfrutar aquí y en el que resume el Erasmus en beber y follar. Entonces he pensado que si lo decía una eminencia como él, que nos ha dejado grandes frases como "Esa tensión de la carne, esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que están limpias" refiriéndose a adolescentes, todo este esfuerzo y papeleo valían la pena.

El artículo recrea el Erasmus en Florencia de una muchacha de Barcelona que a priori es bastante normal, pero que termina siendo una guarra sin sentimientos cuando deja a su novio por un italiano que acaba de conocer. Merece la pena leerlo, es un festival de tópicos y generalizaciones, un gran documento que ponerle delante a cualquier chica que vuelva de su Erasmus y obligarle a que lo lea en la plaza del pueblo, rodeada de cientos de personas mientras Sostres le grita "dime que no es verdad, furcia maldita". La chica se echaría a llorar y uno a uno todos los asistentes pasarían por delante de ella escupiéndole. Desde luego no habría nadie allí para defenderla porque el italiano macarra la dejó, su novio humillado se suicidó y sus padres se dieron cuenta de que habían gastado todo el dinero en pagarle la bacanal a la niña. Hay que ser guarra para irse a Italia.

Yo tras leer el artículo estoy bastante preocupada, porque no sólo es que me vaya de Erasmus a Italia, paraíso del alcohol y el sexo sin control, sino que me voy a Sicilia donde todo es costa, playas, gente con poca ropa, mucho más sexo y mucha más fiesta. Lo que me convierte ahora mismo en el ser más despreciable que puedas encontrarte en territorio español. Vamos, mucha presión. Aunque en realidad no hay nada que pueda argumentar a mi favor, está claro que no es casualidad que haya escogido este destino, es algo totalmente premeditado porque no soy otra cosa que una chica de 21 años sin ningún tipo de decencia. 
En cuanto a mi novio de toda la vida no sé qué hacer, porque no tengo, pero a veces me despierto de golpe soñando que sí y que viene de Erasmus conmigo. Espantoso.
Respecto a mis padres cito a Sostres, que es como citar bellas palabras de Paulo Coelho un atardecer en un acantilado:

Pobre viejo, si viera para qué ha servido su dinero. ¿No te da vergüenza, desalmada?  

Ni la más mínima, porque habiendo elegido Italia ya puede verse que no tengo vergüenza ni ética ni moral. Ya ves tú, Italia, como si el italiano sirviera de algo, como si el país fuera una potencia, que no estamos hablando de Suecia o Alemania, no, no, ITALIA. Y encima mis padres me lo van a pagar. De traca. Ya ve, señor Sostres, que la juventud de hoy en día no tiene vergüenza y si es juventud femenina menos todavía. Casi como usted.
Tengo billete para mediados de septiembre y a partir de ahí empezará mi carrusel de timar a mis padres, engañar a mi novio y no ir a clase. Además volveré sin saber italiano y habiendo aprobado una o dos. Iré relatando algo por aquí, por si le interesa el Erasmus de una cualquiera. Lo único que puedo asegurarle es una cosa y es que si yo tuviera algunas de sus hazañas en mi historial, no me atrevería a publicar nada en un periódico dando lecciones de moral a nadie, que para eso sí que hace falta ser muy guarro.


PD: Esto no ha pretendido ser una carta abierta a Sostres, porque yo a ese señor lo único que le abriría sería la puerta para que abandonara el país.

Y recuerda que

Y recuerda que